Palabras que se cruzan, intercambio de perspectivas, un mar de historias que se vinculan, desvario de razones, encuentro y desencuentro de opiniones y formas de mirar la acción educativa. En suma, voces diversas que debe atender un ser humano cualquiera llamado tutor.
Desde mi punto de vista la función del tutor virtual es la fungir como un sujeto con gran disposición compresiva, es decir, como alguien con capacidad de escucha. Es alguién que sabe leer entrelíneas los comunicados de las y los compañeros y entender las historia de vida personal y académica que se vierten en ellos. Pues detrás de cad palabra existe una persona, con su propia trayectoria vital, con sus particulares fobías y sus expectativas académicas. El tutor sensible sabe descubrir al ser humano detras de las palabras.
Además un tutor ideal debe ser un gran tejedor de vidas y por tanto de historias. Es decir, el tutor, al igual que un habil artesano, debe saber escoger las mejores palabras de cada estudiante para vincularlas con las de otros participantes y elaborar juntos ese hermoso tejido que es el aprendizaje colectivo. Así el tutor, además de un ser un ser sensible puede mediar los saberes de cada quien para contruir ese gran cuento llamado educación.
Sin embargo, el buen tutor no es condecenciente con sus semejantes, sino un habil orfebre que reconoce de que esta el hecho el materia de cada participante y descubre tras la apariencia su valor potencial y con base en ello exige de cada quien que pula sus saberes. En ese sentido es implacable con sus tutorados y les exige que quiten impurezas para dar lo mejor de si.
En fin, un tutor es sólo un ser humano com tú o como yo, que busca el otro una comunion respetuosa que vaya más allá del yo y tú, sino que busca el vínculo en un nos-otros.
Desde la cálida Colima
Oscar
Hola Oscar:
ResponderEliminarInteresante tu aportación de cómo es el tutor ideal, espero que l@s compañer@s visiten el blog, en un placer leerte. Saludos.